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Los tiempos claramente han cambiado. Hoy no es raro tener el primer bebé a los 40.La tasa de nacimientos ha subido aproximadamente un 90 por ciento mujeresen las cercanas a los 40 años. A los 20 Las mujeres en esta edad tienen menos complicaciones médicas con el embarazo y   tiene un riesgo relativamente bajo de aborto espontáneo (12 a 15 por ciento). Las probabilidades de tener un bebé con síndrome de Down (1 en 1,250 a la edad de 25) u otros defectos congénitos cromosomáticos también, también son bajas. En la sala de partos, más del 80 por ciento de las mujeres en sus veintes, tienen parto natural en lugar de tener una cesárea. Pero ser más joven no es necesariamente mejor. Las mujeres entre 20 y 24 años tienen un riesgo ligeramente más alto que las mujeres en la mitad de los veinte y al inicio de sus treinta (el riesgo empieza a aumentar de nuevo a la edad 35) de una complicación relacionada con el embarazo llamada preeclampsia.  Su causa es desconocida, pero este mal puede llevar a un retraso en el crecimiento fetal e incluso adelantar el parto. Otros síntomas incluyen visión borrosa, dolores de cabeza, vértigo y dolor severo de estómago. Una explicación para que haya aumentado el riesgo de preeclampsia en las mujeres entre 20 y 24 años, es que las mujeres jóvenes son las que están teniendo sus primeros bebés, lo que de por sí es un factor de riesgo para el desarrollo de esta condición. Aun así, la probabilidad de desarrollar preeclampsia a principios de tus veintes sólo es aproximadamente de un 4 por ciento. Un riesgo más común para las mujeres jóvenes es tener un bebé con bajo peso (menos de 5½ libras o menos de 2.5 kilogramos). Esto puede explicarse casi totalmente por el hecho de que a principios de sus veintes, las mujeres son propensas a tener malos hábitos de salud. Por ejemplo, es más probable que las mujeres entre los 20 y 24 años fumen cigarrillos que las mujeres de 25 años o más, y fumar duplica el riesgo de tener un bebé bajo de peso. Las mujeres jóvenes también son más propensas a tener una dieta pobre, retrasan el cuidado prenatal y aumentan menos de 16 libras (7.2 kilos) durante el embarazo (mucho menos de lo recomendado para una mujer de peso normal, que es entre 25 y 35 libras, equivalente a 11 y casi 16 kilos). Todo esto aumenta el riesgo de tener un bebé de bajo peso. A los 30 Puede ser más difícil quedar embarazada porque ovulas menos frecuentemente. Las mujeres de treinta y algo pueden demorarse el doble de tiempo más en concebir que el tiempo que a las de veinte. La posibilidad de quedar embarazada continúa disminuyendo gradualmente a medida que la mujer se acerca a los 35 años de edad o más, y algunas parejas pueden optar por los tratamientos de fertilidad. Interesantemente, la probabilidad de concebir gemelos o trillizos alcanza su punto más alto entre los 35 y 39 años, porque las mujeres de esa edad tienen más probabilidades de soltar más de un óvulo cuando sí ovulan. La mayoría de las mujeres de 35 años o más también tiene bebés saludables, pero los estudios muestran que ellos pueden tener más problemas y enfrentar algunos riesgos especiales, incluyendo las mayores probabilidades de dar a luz a un bebé con una anormalidad cromosomática. Mientras una mujer 30 años tiene un 1 de 952 oportunidades de tener un niño con síndrome de Down, por ejemplo, ese riesgo aumenta de 1 a 378 cuando se tienen 35 años. Para las mujeres mayores de 35 rutinariamente se les ofrece una prueba del saco amniótico (amniocentesis) o un muestreo de la vellosidad coriónica, para diagnosticar o (lo que es más probable) descartar estos problemas. La presión alta de sangre y diabetes se pueden desarrollar por primera vez durante el embarazo y las mujeres mayores de 35 años de edad tienen más riesgo de sufrir estas dolencias. Una mujer de cualquier edad que tiene hipertensión, diabetes, u otra enfermedad crónica tienen más riesgo de desarrollar complicaciones del embarazo, incluyendo un bebé de bajo peso o tener un bebé prematuro (nacido antes de las 37 semanas de gestación). Los estudios sugieren que las mujeres que postergan su primer embarazo hasta después de los 35 años, tienen un riesgo más alto de un parto prematuro y tener un bebé de bajo peso, así como el desarrollo de problemas en la placenta durante el embarazo. El más común de éstos es la placenta previa, en la que la placenta cubre parte o toda la apertura de la cerviz. La placenta previa puede causar una hemorragia severa durante el parto, pero las complicaciones se pueden prevenir con una cesárea. Con el diagnóstico temprano y tratamiento, estos desórdenes no tienen que ser una amenaza para la mamá o el bebé. Cuando llega el momento del parto, los estudios sugieren que las madres primerizas mayores de 35 años pueden también tener más dificultades en su trabajo de parto. Suelen ser más comunes en estos casos el sufrimiento fetal y una segunda fase más larga de trabajo de parto. Las mamás mayores que han tenido un bebé anterior, sin embargo, normalmente encontrarán el trabajo de parto más fácil. Un parto difícil se puede considerar, en parte, una causa del aumento en la cantidad de cesáreas realizadas a mujeres de 35 años y mayores. La tasa ha aumentado en un 40 por ciento, comparada con el cerca de 14 por ciento de las madres primerizas en sus veintes. A los 40 En el pasado, las embarazadas en sus cuarentas eran mujeres que ya habían dado a luz a otros hijos. Pero como posponer la maternidad para favorecer el desarrollo profesional empezó a ser más común, más mujeres terminando sus treintas y empezando los cuarenta están teniendo bebés por primera vez. Eso sí, la concepción puede ser difícil en la medida que la ovulación continúa disminuyendo: menos de 1 por ciento de mujeres en sus cuarentas tienen bebés. Los riesgos del embarazo en una mujer de cuarenta que aumentan más notablemente  son las anormalidades cromosómicas (el riesgo del síndrome Down es de 1 en 106 bebés) y aborto. Muchos embarazos con un bebé que viene con una anormalidad cromosómica terminan en aborto espontáneo, así que no es sorprendente que esas tasas aumenten. El riesgo de aborto aumenta gradualmente en las mujeres y alcanza aproximadamente un 25 por ciento a los 40 años. Las mujeres de esta edad también son casi tres veces más propensas a desarrollar diabetes durante el embarazo, comparadas con las mamás en sus veintes. El embarazo también se hace más pesado para el cuerpo a medida que la mujer cumple años. Puedes sentirte más cansada o experimentar un impacto mayor que una mujer joven de los síntomas, como dolor de espalda, hinchazón o venas varicosas. En parte esto se debe a que cuando envejecemos, nuestros tejidos del cuerpo se ponen menos elásticos y flexibles. Sin embargo, hay algo bueno para este grupo de edad: las mujeres mayores a menudo tienen menos estrías. Las madres primerizas cuarentonas tiene un riesgo más alto de cesárea, un 47 por ciento.





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Comentarios
ANDREA on Noviembre 17th, 2007 at 17:42 #

quiero que me digan que riesgos corro si planeo un bebe para tenerlo a los 38 años

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