Cuando la familia crece, aumentan los gastos. Visitas al pediatra, ropa, remedios, pañales,etc. Puede ser difícil manejar este cambio,por eso, aquí te ofrecemos algunos consejos.
- Preferir la lactancia materna: aunque no lo creas, amamantar ahorra mucho dinero.
- Aceptar ayuda de los demás: ropa, muebles, juguetes… en fin. Muchos artículos de segunda mano te pueden ser de gran utilidad y además, ahorrarte dinero. No dejes que el orgullo sea un obstáculo al ahorro.
- Evaluar si conviene que la mamá siga trabajando: los cuidados del bebé acarrean costos escondidos, como la guardería o una niñera, en caso de que la mamá regrese al trabajo. Por esto, muchas parejas deciden que uno de ellos deje de trabajar para cuidar al bebé, aunque impacte el presupuesto familiar, ya que a la larga produce ahorros de otro tipo. Hay que reconocer eso sí, que cada situación es distinta, por lo que es una decisión que debe tomarse en pareja, para que después no haya resentimientos de por medio. Otra alternativa es que la mamá trabaje desde la casa o media jornada, para así equilibrar los ingresos sin descuidar al bebé.
- Determina si hay gastos que se pueden eliminar: haz una lista con los gastos mensuales y evalúa si hay gastos superfluos. Por ejemplo, hay parejas que gastan mucho saliendo a comer. Es más económico comer en casa o llevar el almuerzo pre-listo a la oficina. Otras familias gastan mucho en juguetes; el niño no necesita tener todo lo que desea para desarrollarse bien. Lo más importante es darle amor.
Compártelo!