
En cambio, la orientación sexual no modificó el riesgo de desarrollar síntomas de trastornos alimentarios en las mujeres. De acuerdo a una encuesta que fue realizada a 516 habitantes de Nueva York, de los cuales 126 eran heterosexuales y el resto, hombres y mujeres homosexuales o bisexuales, se demostró que más del 15 por ciento de los hombres gay o bisexuales había sufrido anorexia, bulimia o trastorno por atracones, o por lo menos algunos de sus síntomas, lo que se conoce como trastorno alimentario “subclínico”. Menos del 5 % de los hombres heterosexuales mostró padecer estos problemas. Hallaron un alto riesgo de trastornos alimentarios en los hombres que participaban en grupos recreativos, como equipos deportivos, que básicamente incluían a homosexuales o bisexuales.
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