
La primer razón,es porque a los hombres les es más fácil volver a formar pareja. Entre los 45 y 54 años, el 82 por ciento de los hombres se encuentra en pareja, mientras que el solamente el 73 por ciento de las mujeres convive con un hombre. Entre los 55 a 64 años, el 80 por ciento de los varones tiene una mujer mientras que sólo el 63 por ciento de las mujeres están en pareja. Dentro de las explicaciones a estas estadísticas, es que después de una separación, divorcio o viudez, los hombres tenderían a conformar nuevas parejas más frecuentemente que las mujeres. La explicación es porque “el mercado matrimonial” de los varones es más amplio y apuntan a mujeres de sus edades o más jóvenes. Muchas veces, las mujeres separadas y con hijos chicos, no resulten una opción atractiva a los ojos de los hombres, y por lo tanto, a ellas les cuesta más conseguir una pareja. La edad de la mujer, a veces es un impedimento por su vida fértil ya que sería un obstáculo en el caso de que un hombre este buscando a una mujer para tener hijos. Cuando una mujer se separa, casi siempre es la que se queda con los hijos y tienen menos posibilidades de salir y conocer a alguien. Otro factor en juego, es la fantasía del hombre del hecho de estar con una mujer más joven lo “rejuvenece”; se sienten más poderosos ya que casi siempre, al ser mayores, son más fuertes económicamente. Por último, y quizás sea esa la razón, es que las mujeres tienen mayor capacidad de estar solas que los hombres, ya que jamás fueron entrenados para las tareas domésticas y la soledad.
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