
En muchas parejas, ante la primera infidelidad “descubierta”, se puede observar mucha tolerancia. Algunos terapeutas trabajan con las parejas el vínculo; ven si es válido, si se llevan realmente bien, cuáles son las cosas que comparten, si en verdad quieren perder ese vínculo, o tienen que ver cómo lidian con eso que les sucedió. El grado de conocimiento que tienen en general los miembros de una pareja entre sí es muy profundo, aunque no todo ese conocimiento es consciente. Por alguna actitud, por alguna mirada, por cierta distancia o desinterés, la infidelidad se sabe. Y el otro decide enterarse o esperar, y el primero decide ocultarlo o decirlo. Cuando en la pareja aparece otra persona, muchas veces puede ser algo más que una aventura ocasional. Pero está el otro vínculo muy armado, y uno se cuestiona si vale la pena perderlo. Y entonces suele surgir la idea de que la solución es mantener las dos personas. El problema es cómo sostener esta situación.
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