
Algunas teorías indican que la disminución de la socialización en las comunidades ha reducido las ocasiones para que los hombres se reúnan y diviertan. Desde los años 50 y durante los 80, los hombres participaban en actividades puramente masculinas, como las ligas de bowling y las fraternidades. Estas actividades ha disminuido considerablemente. Los hombres siempre han realizado viajes de ‘golf’ o de ‘pesca’ juntos (sin sus esposas). Los viajes de aventura siempre son una opción y muchos hombres pueden tomar la iniciativa para organizar sus propias hombracaciones perfectas. Las ofertas pueden incluir surfear en Costa Rica y hacer rafting de aguas blancas en la Patagonia hasta hacer ciclismo en Nueva Zelanda o Australia. Los hombres no deben limitarse, según la definición de los vendedores de lo que conforman las últimas vacaciones masculinas. Organizar un tour de viñedos únicamente masculino o un fin de semana en un spa son dos opciones arriesgadas.
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