
Para que se logre el control de esfínteres, la condición principal es la maduración nerviosa.
Se supone que alrededor de los 18 meses, el niño ya es capaz de anticipar la sensación de tener ganas de hacer pis, o advertir que ya está mojado.
Pero es sobre los 2 años, que el niño es capaz de adquirir dicho control.
Primero los controla durante el día, y más tarde de noche. Este logro se supone que debe estar adquirido alrededor de los 4 años.
Cuando a esa edad no se controla, podríamos decir que estamos frente a una enuresis.
La misma puede ser primaria, cuando nunca lo ha conseguido aún, o secundaria si después de un período de control, no consigue volver a él.
También puede ser diurna, nocturna o mixta.
Todo padre se pregunta qué factores pueden predisponer a un niño a padecer enuresis.
Sus causas son variadas y van de lo físico a lo psicológico.
Factores físicos serían que el niño tuviera una vejiga pequeña o de musculatura débil
Factores psicológicos podrían ser el nacimiento de un nuevo hermano.
Otros factores son el hereditario o que tenga un ciclo de sueño tan profundo que eso le impide controlarlos durante la noche.
¿Cómo superarlo?
Si son problemas físicos, se recurre o a un tratamiento farmacológico, pero no son recomendables por los efectos secundarios que producen. Lo mejor son las técnicas de aprendizaje. Obviamente, si son de índole psicológicas las causas, lo recomendable es una consulta con un psicólogo.
Asociado a la enuresis, tenemos la encopresis, que el niño hace sus deposiciones, repetida e involuntariamente, en lugares que no son adecuados para ello, a una edad en la que se espera que haya control al respecto (más allá de los 3 ó 4 años)
Como la enuresis, la encopresis puede ser:
- primaria: si nunca se ha logrado el control.
- secundaria: si se produce después de un período de control.
Muhcas veces este trastorno está asociado a malos hábitos de aprendizaje, como ser presiones excesivas o rigidez al exigir que el niño controle a una edad aún temprana para hacerlo. También es causa de encopresis, el estreñimiento crónico, que provoca una distensión del colon y la consiguiente pérdida del tono muscular, con lo cual se producen esas pérdidas.
Psicológicamente, puede ser síntoma de depresión infantil u otro trastorno.
Como siempre aconsejamos, lo mejor es visitar al pediatra y que sea él quien nos recomiende como acutar.
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