El sueño del bebé

El sueño puede ser un tema muy delicado para toda la familia. Por lo general, a los chicos no les gusta separarse de mamá y papá al final del día. Es posible que también les dé un poco de miedo permanecer solos en la oscuridad. Aquí te damos algunos consejos para que tengas en cuenta a la hora de dormir a tu bebé 0 a 3 meses Los hábitos diarios del recién nacido aún no están plenamente establecidos, de modo que, durante las primeras semanas, podés dejar que se adormezca mientras lo amamantás o lo acunás sin grandes consecuencias. Sin embargo, entre las 8 y las 10 semanas, puede empezar a aprender a dormirse solo. Si permitís que se quede dormido mientras lo alimentás, se puede establecer un vínculo entre ambos, lo cual hace más probable que llore pidiendo más alimento cuando vuelva a despertarse. Si el bebé está somnoliento mientras lo estás alimentando, acomodalo en su cuna. Permanecé a su lado mientras se duerme, pero evitá tomarlo en brazos o acunarlo para que se duerma. Cuando tu bebé se despierte a la noche, debés enseñarle que no es hora de jugar sino de alimentarse. No enciendas las luces ni empieces a hablarle. Simplemente alimentalo, cambialo si está mojado y volvé a dejarlo en su cama. Mientras menos interesantes sean los momentos en que el bebè se despierta durante la noche, más rápido entenderá que debe volver a dormirse. 4 a 6 meses A los 4 meses, el bebé puede dormir entre seis y doce horas seguidas. Si no lo tomás en brazos apenas gime o empieza a llorar, es seguro que volverá a quedarse dormido solo. Si de verdad se despierta y quiere comer, tendrás que complacerlo. Ahora bien, si ya comió, lo cambaste y sigue llorando por vos, entrá a la habitación, hacele saber que estás ahí, pero no lo tomes en brazos. Dale algunas tiernas palmaditas y hablale suavemente. Dejá que descubra su propia forma de volver a tranquilizarse y quedarse dormido. 7 a 12 meses Aun cuando tu bebé haya dormido sin problemas toda la noche anterior, es probable que vuelva a agitarse mientras duerme, debido a su nueva capacidad de pensamiento: puede que, de verdad, ta extrañe si no te ve. Si lo tranquilizás un poco cuando se despierta, lo ayudarás a superar esta etapa. Los ritmos de sueño de los bebés muchas veces se ven alterados cuando están aprendiendo a dominar una nueva habilidad. Por ejemplo, si tu bebé está aprendiendo a ponerse de pie, seguro que también practicará en su cuna durante la noche. Algunos rituales clásicos y eficaces que vale la pena considerar: -Un baño tibio y, luego, algunos mimos después de ponerle un pijama limpio. -Escuchar música relajante. -Su canción favorita, cantada por mamá, papá o toda la familia. -Arroparlo bien con su muñequito, frazada o peluche favorito. -Un masaje suave en la espalda.
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