Pareja y cambios
 
La situación de crisis global que se vive hoy está cambiando muchos patrones de convivencia y orden social que, para las generaciones con rangos de edad entre 35 y 45 años, son completamente contrarios a lo que conocieron y a las bases sobre las que sentaron su convivencia.
Las modificaciones en los sistetemas de producción y trabajo llevan cada dÃa una evolución más rápida, por lo que nos vemos obligados a adaptarnos o morir. Â
Darwin aplicado también a la convivencia en su teorÃa evolutiva, cuyo repaso se hace imprescindible en momentos como el actual.
Un expediente de regulación de empleo, una reducción de jornada para abaratar costes o un despido, pueden ser las causas de que toda nuestra estructura familiar se tambalee.
Las parejas actuales se ven en la disyuntiva de destrozar su existencia y dar al traste con todo el proyecto de vida que planificaron, con los consiguientes efectos colaterales que una ruptura produce en todos los ámbitos, económico, hijos, familiares, etc. O por el contrario pensar en positivo y en términos de supervivencia y aunar esfuerzos, agudizar ingenios y poner en marcha un plan B conjunto.
El proceso de maduración que una situación asà implica para una pareja puede fortalece mucho los lazos que los unan ya que se desarrollarán sentimientos que no tienen nada que ver con el amor que los une.
Ver al compañero o compañera como un profesional, capaz con herramientas y aptitudes laborales puede despertar el respeto, la admiración y el afán de superación personal.
La frustración que supone una ruptura en términos de autoestima, fracaso e incapacidad, los hijos y un proyecto de vida que se inició plenamente convencidos,  bien vale el intento de explorar, investigar, unirse e innovar con un único objetivo: La supervivencia.
Ser capaces de revertir una situación crÃtica y obtener enseñanzas positivas ayudará a la pareja a enfrentar la vida con lazos mucho más fuertes.
Foto: Flickr



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