
La imposibilidad de llegar al orgasmo puede afectar a la mujer de forma crónica o surgir en una situación puntual.
Las que la sufren puede excitarse mucho durante el acto sexual pero aún así no logran el orgasmo.
Puede suceder que sienten orgasmos pero no los perciban. Sus músculos vaginales experimentan contracciones rítmicas pero su cerebro no registra la experiencia como placentera.
Las enfermedades neurológicas o metabólicas, como los trastornos hormonales o la diabetes avanzadas, o ciertos fármacos antidepresivos, antipsicóticos o sedantes, son facores que favorecen la anorgasmia.
Muchas anorgasmias se pueden deber a una educación muy estricta en lo sexual, así como al desconocimiento del propio cuerpo y de las sensaciones que se producen debido al deseo sexual.
Otra causa muy habitual es la estimulación inadecuada por parte de la pareja.
Lo principal en el tratamiento de las anorgasmias son las terapias sexuales, destinadas a que la mujer se entregue a la experiencia sexual sin temores, limitaciones ni sentimientos de culpa.
Las mismas, se centran en reducir la ansiedad durante el acto sexual para facilitar el disfrute, y en fomentar una buena comunicación con la pareja, para que la mujer pueda expresarle qué tipo de estimulación le resulta placentera y cuál no, y hablar abiertamente sobre sus sensaciones y deseos.
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