
Angustias familiares, impotencia,rabia, y sobre todo, sensacion de fracaso. Es el fracaso escolar, que implica asumir que las expectativas no fueron colmadas. Pero las expectativas….¿ de quien?
Al hablar del fracaso, lo contraponemos al exito , tomando en cuenta que exito y fracaso son validos en un contexto determinado y en un momento presiso, tal es la importancia del entorno social en el aprendizaje.
No podemos desconocer que estamos inmersos en la “cultura del exito”, que vivimos en un mundo donde lo importante es el logro, en una sociedad en la que se sobrevalua el producto exitoso.
Es el mundo del zapping, en el cual todo cambia rapidamente y asi debemos alcanzar algo, lo cual tambien cambia y pronto desaparece, por lo que continua la carrera tras un nuevo exito. La escuela, en la que la figura de evaluacion, adquiere un status privilegiado, crea sus metodos de inclusion y exclusion, haciendo que los niños trabajen por sus calificaciones, por su promocion al curso siguiente.
En este sistema, los “exitosos”, son los que se adaptan, los “fracasados” no lo logran. Los niños y sus padres, sienten que lo importante es cumplir, con lo que la escuela considera exitoso, cumpliendo con lo estipulado en un contrato tacito.
Es el discurso de la institucion educativa que nos atrapa en esa dualidad que soporta un juicio de valor implicito: el exito es bueno, lo malo es el fracaso.
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